Palabras olvidadas

Vamos a recoger aquí algunas de esas palabras que cayeron en desuso, como un ejercicio de la memoria. Esto no es un diccionario de localismos,   es solo un juego de palabras.

Y es como las recordamos en Fuente Olmedo, en otro lugar pueden representar otra función o significar otra cosa. No es una lista cerrada, salen según van llegando a la memoria, sin orden ni concierto.

… se pierde también la palabra que lo reflejaba. 

Vamos a recoger aquí algunas de esas palabras que cayeron en desuso, como un ejercicio de la memoria. Esto no es un diccionario de localismos, es solo un juego de palabras.Y es como las recordamos en Fuente Olmedo, en otro lugar pueden representar otra función o significar otra cosa. Por cierto, no es una lista cerrada, salen según van llegando a la memoria, sin orden ni concierto.

Índice

Palabras olvidadas
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Aborrecer

Además de las definiciones normales y habituales de esta palabra, (tener aversión, abominar) en Fuente Olmedo le dábamos una muy curiosa. En época de nidos, de las palomas en la torre de la iglesia o de los gorriones comunes en las bocatejas o tenadas de los corrales, cuando ya los pollos habían roto el cascarón, decíamos: “no les toques que les aborrece la madre”. Aborrecer era, entonces, cuando los padres abandonaban el nido, quizá por sospechar que había sido descubierto. Es una definición usada en toda esta parte sur de Valladolid. En la zona de Pinares de Segovia para lo mismo, cuando las aves abandonan el nido o los huevos, usan “aburrir”, y, aunque uno y otro nos parezcan muy localistas, son términos perfectamente académicos, recogidos en el diccionario, aunque ya de muy poco uso y cada vez más restringidas a estos listados que hacemos los amigos de las palabras moribundas. Y es que ya nadie va a nidos.

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Aceganado

Atrancado, atascado, obstruido, atorado, sobre todo referido a arroyos o caceras en el campo no a tuberías caseras. El canalizo de los Cuadraos se ha aceganao con la tormenta, por ejemplo. Esta parece ser la típica palabra que se ha modificado y adaptado con el uso, en el habla coloquial. Si decimos acenagado o encenagado, ¿a que ya tiene más sentido? Sería acenagado, es decir: como una ciénaga, lleno de cieno, barro, lodo. Lógico que se atranque el arroyo si viene lleno de barro.

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Agigolar

O ajigolar, que de las dos maneas se escribe. Estar agigolado es estar ahogado, fatigado después de un esfuerzo. Sin resuello. Que se te sale el corazón por la boca, vamos. Es otra de esas palabras que compartimos con el noroeste segoviano y el noreste abulense. Al final, la lengua no conoce fronteras.

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Agostarse

Secarse una planta, achicharrarse, quemarse por el exceso de calor, fuera de su tiempo, calor más propio del mes de agosto, en teoría el mes más caluroso del año. “No estamos en San Juan y ya están las cebadas agostadas”

Con el mes de agosto hay una retahíla de palabras, refranes y dichos: Agostado, agostero, agostizo… Normalmente el adjetivo agostizo denotaba flojera, debilidad, poco vigor. Se decía del animal que por haber nacido en agosto tenía que pasar los rigores del invierno siguiente con pocos meses de vida, “es agostizo, a ver cómo pasa el invierno…”

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Agraz

La uva que aún no está madura, que está verde, está agraz, sin madurar. Comer uvas agraces te podía traer una diarrea de cuidado. Fuente Olmedo fue un término con muchos majuelos, en general todos de verdejo, aunque había parte de albillo que era más propio para comer que para vinificar. La producción y el consumo de vino era grande y su cultura estaba integrada en el medio rural. Una de las meriendas más socorridas de los chiquillos era el pan, vino y azúcar. Hay una zona, entre Casares y el Prado Redondo, que se cita como los vendimiares y en numerosas escrituras se describen tierras «que antes fue viña»

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Aguazal

O aguachal. Lugar o zona encharcada, donde se concentra el agua de lluvia, charca, zona pantanosa. Está claro que nuestro vecino Aguasal debe su nombre a estas características de su suelo, al final allí van a parar todas las aguas de la zona. Como Aguasal, algunos pueblos de nuestro entorno deben su nombre a una característica descriptiva de su fisonomía, que empieza por ser un nombre común, (la fuente, el llano, la zarza, el aguazal), y acaba por ser un nombre propio. En algunos casos recibe el apellido que le une a su jurisdicción si es necesario distinguir entre dos núcleos cercanos de similares características. Es el caso de Fuente Olmedo o Fuente de Coca, vecinos pero de jurisdicciones diferentes. La toponimia menor, el significado de los nombres de lugares, guarda muchos secretos. La de Fuente Olmedo junta en sus pagos nombres propios, quizá repobladores (ValdeMuñoz, ValdeRomán, ValdePerillán, DonImbla, MunioPérez, SanchoGil, MariYaguez), con descripciones del terreno (los Cantos, Los Cuadraos, la Dehesilla, los Salgüeros, el Valle, la Poza, la Ventana), o nombres con origen en alguna circunstancia temporal concreta, como el Águila, el Hospital, Revillalosarcos o Revillaguda). 

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Ajuar

Es el equipo que aporta la novia al matrimonio. La mantelería, la ropa de cama y mesa, el vestuario. Hasta que llegó la confección, la elaboración textil en serie, las novias cosían y bordaban su ajuar. Días antes de la boda, el ajuar se exponía en la alcoba y se enseñaba a las vecinas y a las amigas.

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Alcacer

Tierra cercana al pueblo en la que se sembraba cebada para segarla en verde para dar de comer a los animales de labor.

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Aldaba

Como definición habitual la aldaba era el llamador de las puertas, generalmente de forja, de hierro, pero también una argolla o tirador para cerrar o abrir las pesadas puertas de dos hojas de la calle. Aldaba se llamaba, y se llama, aunque no se use, la argolla en la que se ataban las caballerías. En Valladolid, en la actual calle de Teresa Gil, estuvo hasta mediado el siglo XX, la Casa de las Aldabas, uno de los muchos palacios que se llevó por delante la piqueta, en el que nació Enrique IV de Castilla. En su fachada había once grandes argollas de hierro, aldabas, de ahí el nombre popular, más ornamentales que de uso. Solo se conserva el artesonado de su sala rica, que está en el alcázar de Segovia, y parte de la arcada del patio, en el Museo Nacional de Escultura.

Además de este uso, tener aldabas, era tener enchufe, tener influencias. O lo que es lo mismo: tener agarraderas.

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Amolar

!No te amuela!, o lo que es lo mismo: !No te fastidia¡, !no te joroba¡ y hasta con algún juramento (venial), para expresar fastidio, contrariedad, incomodidad, hastío, sorpresa. También !hay que amolarse¡, o !nos ha amolado¡. Es una expresión ya muy en desuso, que tuvo mucha presencia en el léxico rural y que aún resiste en el diccionario. La procedencia es el verbo amolar, que vale para afilar, aguzar, sacar punta a algo, es la acción de pasar algo por la amoladera, la piedra de afilar. Esa es la definición fetén, la primera que recoge el diccionario. La otra, mas metafórica e interpretativa, menos lineal, expresaba en el lenguaje popular el reventón del cabreo o la incredulidad ante lo que acababa de oírse o verse. La Academia, que está en todo, advierte que no debe confundirse este amolar con amuelar, que es recoger en un montón el trigo limpio. Y ¿cómo llamamos en Fuente Olmedo al montón de trigo?: muelo, el muelo. Si es que…

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Amular

Verbo curioso que en Fuente Olmedo hemos utilizado siempre como sinónimo de enfadarse, estar enfadado. Mírale cómo se amula. Está amulado conmigo. Nada que ver con la definición que recogen los diccionarios: ser estéril; inhabilitarse la yegua para criar, por haberla cubierto el mulo.

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Antesdeconantes

Antesdeconantes, o antes de con antes, que no estoy muy seguro de cómo se escribe, porque este sí que es un localismo raro. Siempre lo he oído como la expresión de reproche que se le hace a alguien que se adelanta a los acontecimientos, que se acelera, que se aturulla, «¡ si es que hablas antesdeconantes…!».  Hacer las cosas o hablar  antesdeconantes es precipitarse, sacar conclusiones gratuitamente, sin venir a cuento. Ni idea de donde viene esta expresión, aunque lo que hace es remarcar el adverbio antes repitiéndolo, sería antes de antes, para darle mayor énfasis. Puede ir por ahí. No está recogido en ninguna parte, ni diccionarios académicos, ni recopilaciones de localismos, ni diccionarios del lenguaje tradicional, que se inclinan por expresiones mas utilizadas como adelantarse como los almendros.  Si será raro que el sistema me lo subraya en rojo continuamente, pero en Fuente Olmedo se utilizaba y algunos antiguos aún  lo utilizamos.

 

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Añusgar

Atragantarse o ahogarse con la comidaCon los polvorones se añusga, o añuzga, uno mucho. La misma palabra es añusgante.

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Apoquinar

Pagar cada uno la parte que le corresponde en un gasto común, lo que viene a ser pagar a medias, a partes iguales, a escote o a pachas.

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Arrecido

Estar arrecido es estar tiritando de frío, rilando,  tener muuuucho frío. Antes era más común estar arrecido. En las casas, salvo el cuarto de la gloria o la cocina, si había lumbre baja o bilbaína, las demás habitaciones eran el polo norte.

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Arregallar
Nuevo

El carro se arregallaba cuando volcaba hacia atrás, levantando al cielo la lanza o timón. No he encontrado mas usos para este verbo (arregallar) en nuestro entorno comarcal. Es posible que, como pasa con tantas palabras, se haya ido modificando con el uso aunque definan la misma acción. El Diccionario del castellano tradicional, que coordinó César Hernández en 2001 y publicó en Valladolid la editorial Ámbito, recoge el verbo arregalar como «inclinar el carro sobre su parte trasera para volcar el contenido o para que resulte mas fácil de cargar». La misma acción significan también «revigar» y «arregañar». Para encontrar el carro arregallado, como se utilizaba en Fuente Olmedo, hay que ir un poco más lejos. En Asturias, el Diccionario general de la lengua asturiana, que publicó el periódico La Nueva España, recoge arregallar con varias acepciones, (abrirse algo espontáneamente, -como las frutas, las pastas o la masa-, agrietarse algo, reñir, abrir mucho los ojos…). Como sexta definición arregallar para los asturianos es «caer hacia atrás el carro levantando la caña o timón». Idéntica definición y vocablo se dan también en León, según el Léxico del leonés actual. Y no es nada raro, el español, que tomó como base el castellano, tiene préstamos de muchas lenguas, entre otras del asturleonés. Al final la acción es la misma en todas partes pero las palabras ruedan y el habla popular las adapta.

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Arrugarse

Además de los muy numerosos usos de este verbo uno muy local era el referido al tiempo, al cambio de situación atmosférica repentina, sobre todo en primavera cuando en mañanas soleadas y claras empezaban a aparecer nubes. “Parece que se está arrugando la tarde”.

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Asturado

Muy tostado, quemado. La ropa está asturada cuando te has pasado con la plancha. También se decía de la comida cuando se pegaba. «Estas alubias están un poco asturadas», que no se han quemado del todo, pero tienen un puntito. Asturado es una desviación por el uso de esturado. El DRAE recoge el verbo esturar como quemar, requemar, socarrar. Como muchas otras palabras esta ha decaído en el español de uso habitual, pero resiste en algunas zonas rurales, como la raya de Zamora con Portugal, donde significa también persona apocada, con poca sangre.

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Atillo

Cuerda normalmente corta, delgada, trenzada con hebras de esparto. Con atillos ataban los segadores las gavillas de mies. Esa era su función principal, pero servían para todo.  Luego vinieron las empacadoras y los atillos empezaron a ser, también, de plástico.

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Atizar

Atizar es encender la lumbre, prenderla o chiscarla, pero también avivarla cuando está mortecina. Se utilizaba atizar la gloria, aunque para esta función se usaba más enrojar. Con esos usos atizar ha decaído en el lenguaje coloquial al tiempo que desapareció la lumbre baja o el fogón, (a la vitrocerámica se la atizaría mal), pero se sigue utilizando como verbo muy polivalente. Lo mismo sirve para advertir o amenazar, (¡estate quieto que te atizo un sopapo¡) que para atizarse un copazo. Para atizarse algo, un copazo o un chuletón, el diccionario dice que atizar es comer con fruición y en exceso, pero la definición buena es la nuestra porque el origen del palabro es latino, (que raro): titio, el tizón. Además, si se usa como interjección, ¡atiza¡, es que te has quedado sorprendido por algo, alarmado.

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Atusar

 Alisarse o colocarse el pelo con la mano.

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Avío, aviar

Hacer el avío o aviar. Por hacer el avío entendíamos haber terminado una faena o una labor determinada, también hacer acopio de algo o haber completado, rematado, una acción. A menudo con el sentido de acción rápida, apresurada, casi una chapuza o una ñapa.  Aviar, como verbo, era  arreglar, recomponer y aviarse, prepararse uno mismo, arreglarse : «Me voy a aviar que van a tocar a misa».  Avío y aviar, que como tantas palabras cambian de significado según zonas o comarcas, parten del vocabulario de faenas del mundo rural: el avío era la comida que se llevaban el pastor o el labrador al hato, cuando iba al campo para todo el día y aviar es preparar, aderezar la comida. Lo que viene a ser echar merienda.

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Azogado

Un chaval revoltoso, nervioso, bullicioso, que no paraba quieto, estaba azogado o se decía que tiene azogue en el cuerpo. Es difícil de encajar si vamos a la primera definición de azogue, !cómo va a tener un chico mercurio en el cuerpo¡ Lo cierto es que ser o tener azogue era sinónimo de inquietud, volubilidad, quizá por cierta similitud con el metal líquido de los termómetros, y, aunque ya no se use, esta acepción sigue recogiéndose en los diccionarios. Por cierto, la otra definición de azogue nos es mas familiar: el azogue o la plaza del azogue es la plaza del mercado, común en muchas villas. La del azoguejo en Segovia. Viene del árabe clásico.

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Bálago

El trigo, la cebada, el centeno: Los cereales recién segados. Atados en brazadas con un atillo formaban un haz.

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Barrujo

La hoja que cae del pino que se utilizaba para encender la gloria y antes también para cama de animales y para chamuscar el cerdo el día de la matanza.
La hoja caediza del pino académicamente es la tamuja, que también se utiliza en Fuente Olmedo. Como derivación parece que se admite borrajo de donde vendrían las palabras barrujo o burrajo. Entrado el otoño se iba al pinar para hacer provisión de barrujos para el invierno ya que la principal misión era la de enrojar la gloria. Por la época y si el tiempo estaba húmedo y no había helado aún se solía aprovechar el viaje para traer una buena cesta de nícalos.

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Barruntar

Sospechar, tener un presentimiento, olerse algo. Algo así como tener una premonición de que algo va a pasar. Marujita barruntaba que iba a pillar un resfriado. Y lo pilló.

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Berretes

Tener berretes, estar berretoso: Tener la boca manchada después de haber comido.

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Berrón

Es la espuma que se forma en la boca de los caballos, de las caballerías en general, por un sobreesfuerzo. Esta misma definición se recoge en todo el ámbito rural español, aunque en algunas zonas, como en Galicia, signifique, además, grito, berrido o berrinche.

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Bigardo

La Academia dice que bigardo significa vicioso, vago, de vida licenciosa y que se usaba como insulto para ciertos frailes. El recuerdo que yo tengo de haber oído esta palabra, no muy frecuente, era más bien de recriminación cariñosa, vaya un bigardo que estás hecho le decía el abuelo al nieto.

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Boche

Hoyo en el suelo, agujero, un bache, vamos. El gua de cuando jugábamos a las canicas era un boche. Los de Bilbao viven en el bocho que al final es un hoyo grande, (literal). En alguna zona de la provincia de Valladolid llaman boche a lo que en Fuente Olmedo llamamos buche, el buche, el estómago o zurrón de las aves. También el buche es la cría del burro. ¡Lo que da de sí el idioma!

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Bocín

Pequeña ventana en la pared lateral del pajar por la que se metía la paja. Era la última operación de las eras, meter la paja una vez acabada la trilla y con el grano en la panera.

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Bola

La bola es el relleno en el cocido, otro ingrediente del menú más socorrido. La sección de recetas del YouTube nos dice que la bola es huevo, pan, ajo, perejil y sal. Y que no es para primerizos. Porque no sale, porque se te desparrama todo.

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Borrajetas

Hacer borrajetas, pintarrajear, hacer borratajos. Los niños hacían borrajetas cuando estaban aprendiendo a escribir.

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Broncho

Chorro o manantial que surge con mucha fuerza, lo mismo si es natural que si es un escape o fuga de alguna tubería, ¡menudo broncho de agua¡, tiene que ser una palabra creada por el uso coloquial porque no aparece recogida en los diccionarios oficiales En el Diccionario del Castellano Tradicional lo definen como el chorro de agua que llena el pilón o abrevadero de los animales.

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Bruja

Una tolvanera con mucha imaginaciónAsí llamábamos los chavales a los remolinos de tierra y polvo.

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Cabás

Antes de que llegaran las mochilas íbamos a la escuela con el cabás, una maletita de madera o cartón, normalmente muy vistosa, en la que guardábamos los cuadernos, la enciclopedia Álvarez, el plumier, las pinturas Alpino, la goma Milan, etc. La palabra, viene, como casi todas las nuestras, del latín, (capacius), pero esta parece que pasó antes por el provenzal hasta entrar en España en el siglo XVI. Sin pasar por ningún sitio, directamente del latín viene capacho, el capacho, la bolsa de rafia o anea con la íbamos a por el pan. En algunas comarcas de Segovia llaman capacho a lo que aquí llamamos sembradera, el costal que llevaba al hombro el sembrador.

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Cabrio

Madero utilizado en la construcción de una techumbre o tejado, que recibía la tablazón. Sesenta y siete cabrios se utilizaron en el tejado de la cilla cuando hubo que reconstruirla de nuevo poque  se había derrumbado al alargar la iglesia, sobre cuya pared trasera se apoyaba.

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Calducho

El agua de cocer las morcillas, con el que se hacían las sopas de calducho.

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Calostro

Primera leche de la madre tras el parto, con mucho poder nutritivo e inmunizante para el recién nacido. Los calostros de las vacas estaban reservados a las vecederas, las clientas habituales de la leche, ya que era un producto poco habitual, muy demandado y que la madre solo producía los primeros días. Esta es una de esas palabras ligadas al ámbito rural en general y a la ganadería familiar de subsistencia.

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Cama

Y no la de dormir o la cama del ganado, que también. Esta cama es la de jugar al tango. Decíamos que un jugador había hecho cama cuando se llevaba todos los santos, o todas las perras, que había apostados en el tango en esa tirada. Eso suponía que la chana estaba más cerca de todos y cada uno de los santos que el tango derribado. Luego está la cama de las liebres, la cama del arado, pero eso es de otro capítulo.

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Candajo

Persona a la que le gusta salir, callejear, andar siempre suelta y libre, a su aire. Solía utilizarse de forma despectiva. Algunos sinónimos son corretón, pindongo, pendón, pingo, todas ellas formas coloquiales que han decaído.  Ahora un candajo sería un cierrabares.

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Cándalo

Leño, madera para el fuego, para la lumbre baja, normalmente de pino.

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Canear

Pegar, cascar. “Como vuelvas a hacer eso te caneo”. O te doy un capón o un pescozón.

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Canilla

Grifo, sobre todo en la cocina bilbaína, que tenía un depósito para calentar el agua. También era una canilla el carrete de hilo de la máquina de coser. El mundo de las máquinas de coser trajo la primera polarización a España: o eras de Alfa o eras de Singer, no había muchas más alternativas. Luego vino la disyuntiva de elegir entre Seat o Renault, cuando empezamos a motorizarnos.

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Carear, carea

Sacar las ovejas a pastar, por eso los perros de los pastores son perros de carea, aunque hay una raza determinada que se denomina asíSe dice también, pero este significado sigue vivo, cuando en un proceso judicial se enfrenta a las dos partes que se realiza un careo. ¿Será de poner cara a cara? ¿o será de encarar?.

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Carretera

Puerta trasera de la vivienda rural, que da acceso al corral desde la calle, las traseras, por la que entran y salen animales y aperos de labranza, de dos hojas y suficiente anchura y altura para que entren los carros con holgura. Es la puerta de los carros. Los diccionarios designan como carretera al cobertizo, colgadizo, en el que se guardan los carros, no a los portones en sí. Viene de carro, claro, como tantas otras de la misma raíz: carretería, carretero, carretillo, carretón, carromato…, pero el carro viene del camino. El prefijo carra, común en la toponimia menor, es de origen celta y designa específicamente un camino de carros, camino de herradura o carrera, de uso agrícola, a diferencia de la calzada que es un camino más amplio, empedrado y que comunicaba unos lugares con otros. En el término de Fuente Olmedo el sendero de Carraguja, que va desde Aguasal al camino del Pinar, es un ejemplo. Cerca están Carrajudio, en Llano, y Carreolmedilla, en Almenara.

 

 

 

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Caterva

Latinajo que significaba batallón, legión, cuerpo de ejército, muchedumbre, aunque la utilización coloquial que se hacía de ella en nuestros pueblos en nada se refería a grupo ordenado, sino por el contrario a grupos de personas o cosas sin orden ni concierto alguno: ¡Vaya caterva¡, cuando veías un grupo de chavales armándola, a su aire; o, tengo una caterva de cacharros para fregar, cuando ya los pucheros se salían del fregadero y decidías poner un poco de orden.

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Caz

Y cacera si es más pequeño. Arroyo, regato, canal de riego, normalmente artificial. Es una palabra muy común en la provincia de Segovia. En nuestro pueblo se utilizaba también canalizo. El canalizo de los Cuadraos, el canalizo de Perroalto.

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Cazar

Este es otro de esos palabros que solo se explican si se ha vivido en una época, un lugar o unas circunstancias determinadas. Son palabras o expresiones que definen una situación concreta y que nada tienen que ver con su uso habitual o académico. Cazar es perseguir y cobrar fieras, aves y tal y tal, según los diccionario.  Pues no, nada que ver. Cazar, en Fuente Olmedo, era meterse en el barro, en el charco, atascarse, atollarse. Se decía: «!Angelito ha cazao¡» y la cosa era que Angelito se había metido en el barro, en el barrizal que eran las calles de Fuente Olmedo en invierno,  hasta las tabas, probablemente con los zapatos de los domingos. Para no cazar utilizábamos los zancos, que eran dos botes de conserva sujetos con dos atillos, sobre los que nos subíamos. Bien pensado y porque las cosas no vienen por las buenas, esta aplicación de cazar a la acción de caerse o meterse en el barro podría proceder de la voz cazcacera, que ya han entrado en este palabrero, y definen el canal de desagüe del agua de lluvia. Cazar como meterse en el caz, en el barro. Puede ser.

 

 

 

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Cércene

Cortar en cércene, cortar de raíz, en seco, te voy a cortar esos pelos en cércene. Bastante más radical que cercenar, de donde parece claro que deriva. Cercenar es solo disminuir o acortar algo, las extremidades de algo, pero en cércene parece que hasta duele cuando lo dices.

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Changarro

El changarro es el cencerro, la esquila,  la cencerra, el campano, que llevaban las vacas, las ovejas o las cabras para estar localizadas, aunque si nos ponemos tiquismiquis cada uno de estos nombres no definen inequívocamente lo mismo: no es igual el cencerro de las vacas que la esquila de las ovejas, no es lo mismo el changarro de los bueyes que la changarrilla de las cabras.

Su origen no está claro y su uso parece restringido a nuestra comarca. Como mera hipótesis podría ser otra de esas palabras que el habla popular deforma y adapta manteniendo el sonido, la fonética. Sería chan-ga-rro como deformación de cen-ce-rro, el nombre habitual. Como hipótesis digo.

Este changarro nuestro es el chocallo gallego. En Tras-os-montes, la comarca portuguesa rayana con Zamora, hay una artesanía  ancestral de fabricación de chocalhos, cencerros, que fue declarada por la UNESCO Patrimonio Inmaterial de la Humanidad en 2015. Además de en la ganadería, cencerros y chocallos están presentes siempre en las innumerables mascaradas que se celebran a ambos lados de la Raya hispano-lusa en el solsticio de invierno.

Como de todo hacemos chanza, changarrilla era un mote de Fuente Olmedo, cuando todos teníamos motes.

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Chaparrada

Lluvia fuerte con viento al mismo tiempo, mucho agua en poco tiempo.

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Chicharra

La chicharra es la cigarra, el bicho que en las mientrasiestas de julio y agosto, en plena calorina, produce un sonido estridente, repetitivo y cansino. Hace unos años, cuando en el mes de agosto estábamos todos pendientes de lo que hacía Pedro Delgado en el Tour, los comentaristas de la tele repetían a menudo que Perico necesitaba calor, necesitaba “que cantara la chicharra”. Chicharra se llama también a un juguete infantil que produce un sonido casi tan desagradable como el del insecto. Hasta ahí todo correcto, pero en Fuente Olmedo se llamaba chicharra, además, a la persona parladora, que habla mucho y muy alto, que mete baza en todas las conversaciones. Una cotorra, que habla por los codos, que habla por no callar.

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China

La del zapato es una, una china, un chinarro. Pero también era de china la vajilla buena, la de loza que solo se sacaba en las ocasiones señaladas y se tenía, habitualmente, adornando el aparador del comedor. No todas serían de China. A diario, los platos, cazuelas, tazones y demás eran de peltre esmaltado, como esas ollas rojizas que tan bien curaban las longanizas y el lomo en manteca.

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Chinarro

Canto, guijarro mayor que las chinas. También adjetivo que expresa dureza, firmeza: ¡Ese es duro como un chinarro!

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Chiscar

Es un verbo de uso habitual que hemos oído repetidamente y que se refiere a la acción de encender o prender; quizá venga del ruido, onomatopeya, que hace el mechero. Chiscar una cerilla, chiscar la lumbre, aunque algunos hemos oído también “chiscar la televisión”, chisca esa tele, chaval, que empieza Bonanza. O quien dice Bonanza dice El llanero solitario. Con el mando a distancia ya se chisca menos.

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Chochear

Se dice de uno que chochea cuando empieza a mostrar síntomas de vejez, de pérdida de facultades y se suele utilizar como insulto, para herir a alguien de manera cruel. Por aquí cerca anda chocho que es el hueso de algunas frutas, pero no tienen nada que ver. Parece que este chocheo sería una onomatopeya, imitando el sonido que hacen al hablar los ancianos cuando ya sus facultades están mermadas.

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Chocho

Semilla de las frutas de hueso, melocotón, albaricoque, ciruelas. Con el chocho de los albaricoques hacíamos los chavales unos silbatos curiosos. Raspando el hueso contra un ladrillo se vaciaba la semilla y una vez hueco y aplicando los labios y soplando aquello chiflaba que se mataba. Casi tan bien como el cañón de las llaves. Pera esa es otra.

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Cija

Corral de ovejas, aprisco en el que se guardaba la peara en los meses de invierno. Piara es como académicamente se define al grupo de cerdos. El grupo de ovejas sería rebaño, pero en Fuente Olmedo las ovejas iban en peara.

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Cochero

No tiene nada que ver, aunque lo parezca, ni con coche ni con el que lo conduce, sino con cocción, de cocer. Estos garbanzos son muy cocheros, cuecen muy bien. Ejemplo paradigmático de adaptación del lenguaje. Ahora, la mejor es alpaca. Hace falta imaginación para, saliendo del francés pacque, (fardo, bala, embalaje) llegar a alpaca, pasando por paca y paquete para referirnos a los fardos, paquetes de paja. Eso es adaptarse.

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Colación

Esta sí que es una palabra multiusos. Vale para designar a una parroquia, para aperitivo o piscolabis, para liquidación de herencias o para graduación académica, pero la colación en Fuente Olmedo era el regalo que hacían los abuelos a los nietos o los padrinos a sus ahijados en Navidades. Generalmente consistía en cascajo (nueces, almendras, avellanas, higos secos, alguna rosquilla), propio de las fechas. En alguna colación también caía una anguila que era un dulce de mazapán en forma de anguila, con confites, en una cajita de cartón redonda, con motivos navideños. La anguila era petición obligada en todas las cartas a los Reyes Magos.

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Corriente…

y moliente. Se usa para calificar algo o alguien nada extraordinario, que es normal, que no destaca.  Alude a la actividad de los molinos de los ríos, cuando un molino está en disposición de molturar. Se decía que un molino está corriente y moliente cuando está operativo. Corriente porque hay caudal de agua para mover la muela y moliente porque el mecanismo está listo. Todo en orden.

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Corrobla

Celebración del cierre de un trato. Cuando después de mucho tira y afloja el que vendía la vaca y el que la pretendía se ponían de acuerdo en el precio el acuerdo se celebraba con la corrobla, normalmente una ronda en el bar más cercano que pagaba el comprador. Aunque suene a baile viejuno tiene un origen ilustre: corrobla viene de corroborar, algo así como la corroboración, la confirmación del trato. En algunas partes se llama echar la robla que al final es lo mismo. Robla de roborar, confirmar. Con un apretón de manos, claro.

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Corrusco…

o currusco. El cantero de la hogaza o el pico de la barra y en general un trozo pequeño de pan son un currusco de pan, por lo que se usaba a menudo el diminutivo: currusquin, currusquillo… El currusco caliente está de miedo.

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Coscorrudo

Reseco, duro, tieso. El cuello de la camisa antes de plancharla está coscorrudo o coscorudo, las sábanas, también. Ni idea de donde viene esto. ¿Puede derivar de corrusco? Por lo que entendemos por corrusco o currusco, el pico de la barra o el cantero del pan, duro porque no tiene miga, pudiera ser.

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Costumbre

Pagar la costumbre. Lo tenía que hacer el forastero que empezaba a hablar con una chica del pueblo, lo que suponía que la relación comenzaba a ser una cosa pública, seria, formal. Si la familia aceptaba esa relación el galán entraba en casa. Y eso ya eran palabras mayores; en el ritual del noviazgo, entrar en casa era el paso definitivo. De ahí al altar solo faltaba que transcurriera el tiempo prudencial para echar las bendiciones a la nueva pareja. Para el novio pagar la costumbre, que al final terminaba en una invitación a toda la mocedad,  era muy recomendable ya que, de lo contrario, se exponía a terminar en el pilón y a ganarse la animadversión de los mozos del pueblo de su novia. Es esta una curiosa acepción del verbo hablar, que surge de unas costumbres en las que era normal la separación absoluta entre hombres y mujeres y el simple hecho de “hablar” presuponía ya el inicio de una relación sentimental.

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Cuajo

Tener cuajo es tener aguante, pachorra, flema, no inmutarse por nada. De uno al que no se le mueve la ropa, que le da igual ocho que ochenta, se dice que tiene mucho cuajo. «¡Mírale qué cuajo tiene el tío, ni se inmuta, los tiene cuadraos!» La acepción habitual de cuajo, la que viene en los diccionarios y que aquí hemos citado al desarrollar esprimijo, hace referencia al fermento que tienen los animales lactantes en la membrana que recubre el estómago y que provoca que la leche se cuaje, se coagule. Por esta cualidad se utiliza para hacer el queso, aunque también hay cuajo de origen vegetal, en la flor de un determinado tipo de cardo. Este cuajo viene, una más, del latín coagulum, coágulo, grumo. Nuestro cuajo, !a saber¡. ¿Tener cuajo es tener estómago?, parece que sí porque alguien que tiene estómago es uno que aguanta situaciones extremas, no corrientes: «vaya estómago que tiene, no sé como aguanta eso».

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Cundir

Te cunde mucho, durar, hacer durar una cosa. También avanzas mucho en una tarea.

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Dar la vez

Ordenar turnos para cualquier cosa, en la consulta del médico, para comprar el pan, etc. Hay una palabra, un sustantivo, que resume este significado: vecederas. Las vecederas eran las clientas habituales de algún producto o servicio a las que había que guardar la vez, asegurarse de que no les faltara lo que se vendía, como clientas fijas y fieles que eran. El uso más habitual de las vecederas se refería a las clientas de la leche. Ellas siempre tenían asegurado el suministro.

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Dornajo

Recipiente, normalmente de madera, en el que se echaba el pienso a los marranos, (cerdos, guarros, cochinos, chones, etc).

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Echar pies

También echar suertes, sortear. Era la manera que teníamos los chicos de formar equipos en los juegos… por equipos, como el burro, (¿cómo habremos sobrevivido al burro?, hoy estaría tipificado como maltrato infantil), el marro o los tres navíos. Para echar pies los dos jefecillos se ponían enfrente y comenzaban a dar pasitos, pie izquierdo-pie derecho, hasta que topaban con el que venía. Si el último pie tocaba en vertical el del otro chico y el tuyo propio y en horizontal cabía entre los dos, se decía monta y cabe y ese era el que elegía el primero. Había juegos con su propia manera de sortear, como civiles y ladrones. Así: Se ponían todos los chicos en círculo y uno iba cantando y a cada palabra señalaba a un chaval: Una dole tele catole quile quilete estaba la reina en su gabinete vino Gil apagó el candil candil candilón civil y ladrón. Se entiende que los señalados como civil y ladrón ya sabían su equipo. Y así, repitiendo, hasta estar formados los dos equipos.

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Embernizo

Tipo de lluvia que cae pausadamente durante bastante tiempo, parece una derivación de invernizo, tiempo invernizo, porque estas lluvias se producirían fuera de la temporada de invierno; es decir: tiempo de invierno pero fuera de estación.

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Embozo

El embozo de las sábanas, la parte de arriba que se dobla.

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Enalbar

Ponerse incandescente un utensilio o material sometido al fuego. La cocina bilbaína se enalbaba en cuanto le metías unos buenos cándalos, se ponía la chapa roja y había que abrir el tiro para que aflojara un poco. Era buen momento para poner unos nícalos o unas castañas.  Aunque la chapa enalbada se ponía roja el término enalbado no va por ahí si no por blanco, in albis. El horno de barro cuando está a máxima potencia se pone blanco y los metales en la fragua también, que lo he visto yo en la fragua del señor Joaquín Pascual.

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Encentar

Para nosotros, encentar, o encetar,  era empezar el jamón, pero se refiere, aunque no lo usa ya nadie en nuestra zona, a empezar o dar comienzo algo, no cualquier cosa, sí sobre todo algo que está completo, entero y se empieza a consumir. También estar encetado es estar llagado, tener heridas, aunque esta acepción es más de diccionario que de uso en esta comarca. Esta es una de las palabras que recoge el maestro Alex Grijelmo en el libro que firma a medias con Pilar García Moutón, Palabras moribundas, heredero de la sección que ambos hicieron en el programa de Pepa Fernández, No es un día cualquiera, de Radio Nacional de España.  Ahí apuntan que encetar es una palabra moribunda en el ámbito del castellano, pero sigue muy viva en el gallego, donde la consideran exclusiva de esa lengua, (se queredes, encetade o xamón o imos encetar o queixo). Sigue también muy viva en el catalán, significando empezar una cosa o irritarse la piel por el roce (ara encetaré aquesta sobrasada o m´he encetat un dit). Se registra, asimismo en Mallorca, Pamplona, parte de Castilla La Mancha o Córdoba (Se le encentaban los muslos), ejemplos, todos ellos, tomados del citado libro de Grijelmo y García Moutón. El origen, claro, es el latín, inceptare, empezar, del que surgieron todas las lenguas romances.

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Enjabelgar

jalbegar, encalar las paredes. Se jalbegaban las paneras, las cuadras o las cijas, mas con la intención de desinfectarlas que por motivos estéticos. Se utilizaba la cal que es el resultante de la descomposición térmica de la piedra caliza, operación que se realizaba en las caleras. De ahí sale la cal viva que para su utilización debe ser matada o apagada con agua, proceso que desprende muuuucho calor. En 1753 en las cuentas de la iglesia de Fuente Olmedo, se anota un gasto de 540 reales “de hacer el horno para hacer calera en el despoblado de Donibla, anejo a este lugar, por haber descubierto en los cimientos de la iglesia que había en dicho despoblado, demolida”. De la iglesia de Donibla se aprovechó hasta la última esquila.

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Enrojar

Encender la gloria, alimentarla con barrujos, con paja, con manojos, todo valía. La gloria lo admitía todo. Probablemente proceda de poner al rojo, por el color del fuego, por el color que cogen los materiales sometidos al fuego. De las cosas buenas que nos dejaron nuestros abuelos romanos.

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Entumido

Por fin llegas a la gloria y dices: «es que no me puedo ni mover, estoy entumido de frío». O sea que estás encogido, arrecido, tiritando, rilando. Parece claro que este palabro, que no se recoge académicamente, es la evolución por el uso de entumecido. Evolución y aplicación práctica al terreno porque si entumecido es, como dicen los diccionarios, pérdida de sensibilidad o adormecimiento en alguna parte del cuerpo, entumido ya te dice que es de frío. Es una palabra habitual en las recopilaciones de ruralismos que se hacen de la obra de Miguel Delibes, sobre todo en las relacionadas con la caza o la pesca. En  «Mis amigas las truchas», Delibes, cazador que no le hacía ascos a la pesca, apunta «mi cuerpo se había quedado entumido con la ventisca». Entumido parece la evolución más lógica desde entumecido, pero en la provincia de Segovia también se utiliza, mejor: utilizaba, entelerido.

 

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Enviscar

Azuzar al perro, lanzarle contra otro; también se utilizaba apuchar. ¡Estate quieto o te apucho el perro!

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Erren

Corral móvil, aprisco de las ovejas al aire libre ciertas temporadas del año, formado por teleras. La erren se va moviendo para que las ovejas abonen la zona con sus excrementos.

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Esprimijo

El esprimijo es la mesa estrecha, alargada, inclinada, bordeada por listones y que termina en pico en la que se elaboraba el queso. Manualmente se prensaba la masa dentro de los cinchos de esparto para que escurriera el suero, que rebosaba por la boca del esprimijo y era recogido en una herrada, una pota o cualquier otro recipiente casero. Un utensilio más cuando el autoabastecimiento y el aprovechamiento de recursos eran obligados. Es una palabra que se recoge en toda la geografía rural española de distintas maneras aunque claramente con un origen común. En nuestro pueblo es el esprimijo, con la duda de si va con s o con x, pues de las dos maneras se refleja en diccionarios tradicionales, recopilaciones de localismos o palabreros. Sería lógico que fuera con x por aquello de que viene de exprimir, (exprimere: comprimir, presionar), que al final es lo que se hace con la leche cuajada para que escurra, pero ha dado tantas vueltas que el mismo utensilio se llama entremijo, entremiso, expremijo, esprimijo o exprimijo, según regiones o comarcas.

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Espulgar

Claramente viene de quitar pulgas, pero también se espulgaban las lentejas o los garbanzos antes de cocinarlos, se limpiaban, porque siempre venían con alguna impureza, piedrecitas, semillas. Garbanzos, lentejas y muelas eran de producción casera y a granel, no había limpieza industrial por medio.

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Esquena

Espinas en el pescado, también la raspa o espina central- Este chicharro está llenito de esquenas. Siempre lo hemos relacionado sólo con el fresco. La definición oficial, académica, llama esquena a la raspa, pero también a la columna vertebral de los vertebrados.

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Estacar

Se estacaba a la burra o a las mulas en el prado, para que no se escaparan y comieran yerba. Se clavaba una estaca en el suelo que se unía a la cabezada del animal con una maroma, lo que le permitía pastar libremente y al amo irse también libremente y seguro de que a la vuelta el animal no se había escapado, que seguía allí.

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Estazar

Hacer el despiece del cerdo, una operación que normalmente se realizaba al día siguiente de la matanza. Se dejaba siempre una noche por medio para que la carne se orease con la helada y se cortara mejor. Es un localismo de destazar, genéricamente hacer piezas, trocear una res. Por aquí anda también tazar, que significaba desgastar, romper por el uso la ropa. Primas hermanas.

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Fato

Muy despectivo. Tonto, lelo, bobo… En fin. También es el olor, el mal olor para ser mas exactos. «Vaya fato que echan esas zapatillas», las playeras echan una peste que tira para atrás.

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Fréjoles

Planta leguminosa y tal y tal. Es una variante de frijoles, que, aunque nos suene muy mariachi, también se utiliza en España. Al final son las judías de toda la vida. A Fuente Olmedo las legumbres las traía “el de la Senovilla”, un hortelano de Olmedo. La Senovilla o Sinovilla era una finca (no sé si lo sigue siendo) que perteneció a los jerónimos de La Mejorada. En Andalucía los fréjoles son las habichuelas, en Bilbao, las vainas.

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Fresco

El fresco era el pescado, todo el pescado en general. No para diferenciarlo de lo congelado, que estaba por inventar, sino del pescado escabechado o en salazón, casi la única manera de consumir pescado. En Castilla eran muy comunes los escabeches de jurel y de chicharro a falta de pescado fresco. El fresquero era el pescadero. En Fuente Olmedo, el señor Marino tuvo la última pescadería y uno de los últimos bares, Vinos y Licores La Julita. También tomar el fresco o salir al fresco, en las noches de verano, pasado el calor del día, se salía, y se sale, a la puerta de la calle a hacer tertulia con los vecinos y refrescarse un poco.

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Friegas

En la línea del sinapismo, por ahí va la cosa: otro remedio casero en tiempos de poca botica. Dar friegas es frotar, dar masaje, normalmente con aguarrás, en el pecho para curar el catarro o en cualquier otra zona dolorida. Anda, date unas friegas de aguarrás que tienes cogido el pecho. Aunque tenga muy poco uso la palabra resiste en los diccionarios, como “remedio consistente en restregar alguna parte del cuerpo con un paño o cepillo”. Del aguarrás no dicen nada. En toda esta parte de la provincia de Valladolid era un remedio muy corriente. Después de dar las friegas solía ponerse un paño de algodón encima de la parte tratada para conservar el calor.

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Gabrieles

Los gabrieles o, mejor aún, los grabieles, eran el ingrediente principal de la comida diaria: los garbanzos. Un día sí y otro también el cocido era el menú obligado en la casa rural. Y casi todo era de casa. Los fideos de la sopa, de elaboración propia, los garbanzos de cosecha, la gallina vieja del descaste del gallinero, carne, chorizo y morcilla de la matanza. Si acaso algún cuarto kilo de morcillo, de añadido, que se cogía al carnicero, que venía en días alternos de Villeguillo, Patricio, o de Fuente de Santa Cruz, Manolo. Lo de gabrieles dicen que es un modismo madrileño, pero yo he oído llamar así a los garbanzos de pequeño. También al cocido le llaman madrileño y es el cocido castellano de siempre, el mismo. Porque hay otros cocidos, como el pote asturiano, el puchero andaluz o la olla podrida manchega, pero todos parece que tienen una raíz judía. Pura comida de subsistencia.

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Galgo

Además de la raza de perros especializada en la caza de la liebre, que es la acepción común de esta palabra, en Fuente Olmedo eran muy galgos, muy golosos. El galgo es la persona muy aficionada al dulce, muy golosa, muy dada a las galguerías. No es una definición exclusiva de esta comarca, pero sí una de esas palabras que pasaron a mejor vida, aunque aún resiste en los diccionarios. Directamente relacionada con el medio rural, la galga era el freno del carro que accionaba las zapatas tirando de una palanca de mano.

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Gañir

Con la niebla de Valladolid a menudo no puedes gañir, te entra la ronquera, tienes la garganta como un estropajo y no te sale la voz. Gañir se aplica también cuando te agarras una congestión que no te deja respirar, con la cabeza como un bombo. Una alegría. Es un verbo raro pero perfectamente identificable por su origen que casa con garganta y todos sus sinónimos: gañote, gaznate, garguero. Sobre gargavero, que ya está relegada al Diccionario Histórico de la Lengua Española y es el conducto que va de la laringe al esófago, hay la teoría de que es el resultado de la unión entre garguero (garganta) y el prefijo prerromano bach, que es buche. Sería lógico.

El gargavero es también una especie de flauta dulce, pero eso no nos importa aquí.

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Grancias

Las granzas, que en Fuente Olmedo llamábamos grancias, eran el resto o subproducto que quedaba al acribar el grano en la era. Lo más grueso, lo que no pasaba por las cribas de la aventadora: espigas, chinarros, amapolas. Las grancias acababan en el corral y las gallinas se daban un festín.

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Hastial

Pared lateral de una casa, donde se juntan las dos aguas.

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Hato

Conjunto de ropas, enseres, utensilios de uso diario. También el hato era el lugar en el que se agrupaban la ropa, la merienda, la botija o los aperos cuando se iba a hacer labores al campo: a acarrear, a segar o a cualquier otra faena.

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Hazana

Hacer las hazanas es hacer las labores, las tareas que uno tiene encomendadas. Normalmente se refiere al conjunto de tareas que se repiten habitualmente, que son rutinarias, como de mantenimiento, y era más frecuente utilizarlo para referirse a las tareas diarias de la casa que realizaban las mujeres. Es una palabra íntimamente relacionada con el mundo rural y que ha caído en desuso. La Academia lo dice bien clarito: nombre femenino desusado. Claro, a nadie se le ocurre preguntarle a un informático que cada mañana actualiza la intranet de su empresa si ha hecho ya las hazanas. Seguro que para eso hay un término en inglés. La hazana nuestra de cada día viene de facere, el verbo latino hacer del que el castellano se comió la f y la convirtió en h. Latín y árabe, al final las fuentes básicas del castellano, en distinta proporción y no las únicas, se juntan para dar hazaña que es una hazana ilustre, una proeza, una heroicidad.

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Iguala

Pagar la iguala, el pago que se hacía a determinados profesionales por sus servicios, como el médico o el practicante. Especie de contrato privado entre el profesional y el vecino que solía pagarse anualmente. También se pagaban igualas al seguro médico.

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Intemerata

¡Esto es la intemerata! Expresión usada para significar que una cosa o situación ha llegado al tope, al máximo. La releche. José Jiménez Lozano que era de por aquí, de Langa, en tierra de Arévalo, aunque vivió y murió en Alcazarén, la usaba mucho. En Los grandes relatos Jiménez Lozano muestra un diccionario completo de estas palabras moribundas, como espetera, ni chulle ni mulle, pelerina, halda, casulario o tísico.

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Jarca

En toda la zona de Fuente Olmedo implica un grupo numeroso, bullanguero, ruidoso, una cuadrilla. Una peña, vamos. Normalmente es despectivo. Palabra de uso muy común en toda la mitad norte peninsular, con muy parecido significado y el mismo origen. Proviene, en todos los casos, de harka, unidad militar árabe. Harcas de bereberes razziaban entre los siglos IX y XI la frontera del Duero (por ahí andaba Fuente Olmedo) y harcas rifeñas fueron las unidades de choque árabes en el desastre de Annual, cuando España se despidió de sus colonias norteafricanas.

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Maca

Es la marca que deja un golpe en la fruta, tener una maca las peras o las manzanas.  Las frutas en general tienen una maca cuando tienen una parte pasada, podrida. Se dice que están macadas.

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Mamola

Barbilla, sotabarba.

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Maña, coger la

Coger la maña era sinónimo de haber terminado las labores del verano, de haber acabado de eras, a menudo muy a finales de agosto. Es uno de esos dichos populares del que no se acaba de saber el origen, que toman carta de naturaleza y se asientan en el lenguaje popular. Parece que se decía también traer la maña y en este caso aludiría al último acarreo, que solía ser de garbanzos, lo último en segar y con lo que los segadores habían terminado la temporada.  Con las últimas gavillas se hacía un muñeco al que se le colocaba un pañuelo y un sombrero y venía en lo alto del carro, como símbolo de que se había terminado la siega en esa casa. Sería la maña, ¿o sería la moña? Moña es como siempre se han llamado a los muñecos en este pueblo y podría haber derivado en maña. Desde luego, nada tiene que ver  con tener maña, que es tener maestría, destreza, habilidad para una cosa, ser mañoso, no parece que ese sea su origen, ni tampoco maña como manía, treta, hacer algo con mala leche, «vaya mañas que has cogido», que son las definiciones que recogen los diccionarios. En Fuente Olmedo y pueblos del entorno cuando se  acababa de eras, cuando se traía o se cogía la maña, era el momento de ir al rio, a lavar la lana de los colchones y a pasar un día en familia.

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Mandible

De uno que es obediente, bien mandado, que se deja mandar, que es sumiso, se dice que es mandible. José Luis López Vázquez, en la película Atraco a las tres es muy mandible cuando dice eso de “Fernando Galindo, un admirador, un amigo, un esclavo, un siervo”. Ella era Katia Loritz. Quería abrir una cuenta en la sucursal de Galindo. Cosas de cuando entonces.

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Mandil

Y también mandilón. Delantal atado a la cintura con el que las mujeres se cubrían la ropa para no mancharla al hacer las faenas, sobre todo las de cocina. Como el talego el mandil era reciclaje total, podía provenir de unos pantalones de pana desechados, de la funda de un colchón o de una camisa desgastada. El utensilio completo: lo mismo valía para traer los huevos del gallinero, para quitar el polvo del aparador o para limpiar los berretes a los chicos. 

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Mangada

La Mangada es uno de los prados comunales del pueblo, propiedad del concejo y en el que en verano se echaban las eras. Aquí La Mangada es el nombre propio del prado, pero como nombre común se repite mucho en escrituras y registros a la hora de deslindar y definir tierras y alude a la manga o saliente de una finca de forma regular. La manga o mangada rompe la uniformidad de la figura. Como las mangas de una camisa, vamos. Con solo activar el zoom de Google Maps se ve la explicación del nombre en el caso de nuestro pueblo. Genéricamente parece que es un término que solo se utiliza en relación con la labranza y define una tierra labrantía o prado, larga y estrecha.

Así se recoge, por ejemplo, a la hora de enumerar las fincas sobre las que se asienta un aniversario fundado en la iglesia de Donibla, “una tierra de dos obradas y cuarta, al sitio denominado Revillalosarcos, que hacia el Llano hace una mangadita”.

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Marea

Aunque pueda parecer que esta es una palabra que no pega mucho con un entorno como el de nuestro pueblo, cereal, secano, pinares, sí que era una palabra muy usada en relación con las labores del campo. En las madrugadas de verano, cuando la noche había estado húmeda y el vapor de agua condensado formaba el rocío y había relente, se decía que había marea: «hoy no se puede cosechar hasta las 11 porque hay mucha marea», el cereal está húmedo y hay que esperar a que seque para que trille bien. Y sí, sí está recogida en el diccionario con esta acepción como llovizna o rocío. Hay que buscarla muy atrás porque la definición mas común de la marea es el movimiento alternativo de las olas del mar y tal, o, también, una gran masa de algo. Pero existir, existe.

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Mariposa

Era un precario sistema de iluminación para alumbrar a las imágenes, a los santos. Consistía en un trozo pequeño de cartón pegado a un corcho, con una mecha, normalmente una hebra de lino, que se echaba a flotar en un vaso con aceite rebajado con agua. Una lamparilla. Por capilaridad la llama se nutría del aceite y se mantenía encendida. El uso habitual era el de alumbrar algún santo, o la capillita de la Virgen que iba itinerante de casa en casa, sobre todo cuando había tormenta y, por precaución, se apagaban las luces de la casa. También se encendían las velas que se guardaban en casa y se habían prendido en el Cirio Pascual.

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Marrotar

Estropear, malgastar. También se usaba cuando algún producto perecedero, como los melones o las uvas, se pasaba de maduro o se pudría, se marrotaba. La inteligencia artificial, que a menudo es mas artificial que inteligencia, dice que marrotar «es una palabra que puede ser un poco antigua, utilizada más comúnmente en el medio rural». Acabáramos. Viene del castellano primitivo, malroto, manirroto.

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Miera

Resina, secreción de los pinos y las coníferas en general. El árbol la produce como defensa frente a insectos y enfermedades. La miera fue la base de una importante industria resinera en toda esta comarca, que es la Tierra de Pinares, aunque en nuestro pueblo, que está entre dos riberas, la del Adaja y la del Eresma, pinares hay pocos, por no decir ninguno. De la miera y del pinar vivieron muchas familias hasta que la producción química sustituyó a la miera en la fabricación de pinturas, barnices, pegamentos. Coca y Cuéllar, también Olmedo, tuvieron importantes resineras que ya solo están en la memoria. En la jurisdicción de Cuéllar, aunque en el término de Viloria, que es Valladolid, está el santuario de la Virgen del Henar, patrona de los resineros, que celebran su fiesta el 21 de septiembre con una romería por todo lo alto. Cuellar tiene a la Virgen del Henar por patrona de su Comunidad de Villa y Tierra.

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Misquindoso

Un misquindoso es una persona melindrosa, tiquismiquis, un malcome, un desganao, vamos. Una misquindad es una pequeñez, una porción exigua, escasa, corta, cicatera. Ni una ni otra son palabras académicas pero parecen proceder de mezquindad que sí lo es y representa una acción ruin, falta de dignidad pero también pequeña, corta o tacaña. Mezquinar es regatear, escatimar, de donde vendría mezquinoso y de esta, después de rodar siglos por el habla popular, misquindoso. Así se usaba en estas comarcas del sur de Valladolid y noroeste de Segovia, pero también en Cáceres, como recoge el palabrero del proyecto Raíces de Peraleda, de Peraleda de la Mata, en el que hacen derivar mezquino del árabe miskin, ayudante o subalterno de un palacio.

 

 

 

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Mojo

Poner a mojo, poner las alubias o los garbanzos en agua, a remojo, para el día siguiente. Voy a ver si pongo unos garbanzos a mojo, aunque son muy cocheros.

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Mondas

De mondar, pelar.  Quitar la piel a las frutas o a las patatas. Las mondas o peladuras no se desaprovechaban, acababan en el dornajo de los marranos. El dicho mondo y lirondo o mondas y lirondas quiere decir que está más limpio que la patena, pulcro, sin mancha alguna.

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Mondongo

Hacer el mondongo, hacer las faenas de la matanza aunque en otros sitios se refiere solo al preparado de arroz, sangre y cebolla que se hace para las morcillas.

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Moquero

Pañuelo de bolsillo. La función principal era la de secarse el sudor o sonarse la nariz, pero era un utensilio multiusos, siempre a mano. Igual servía para fabricar una visera de urgencia con la que sobrellevar la calorina del verano, con cuatro nudos, como para improvisar una cesta en el majuelo y traer unas uvas a casa.

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Morceña

Término de mucho uso, ligado a la utilización de la lumbre baja de paja, a la comida en cacharros de barro, de lento cocer, y que, prácticamente, desapareció con las cocinas modernas. ¡Cómo se está poniendo todo de morceñas! Alude a las pajitas o pavesas que ardiendo se desprendían de la lumbre y una vez consumidas volvían a caer. Parece que procede del leonés, cosa lógica porque en nuestra habla local, como en el español en general, hay muchas palabras procedentes del dialecto leonés.

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Moso

El pan, el queso y en general cualquier alimento enmohecido, cubierto de moho, mohoso. Tan mohoso que a fuerza de usarlo se ha quedado en moso. 

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Muelo

Montón de cereal ya limpio en la era.  Cuando ya se habían realizado todas las faenas, desde el acarreo de la mies, la trilla, el aventado y el acribado, el trigo o la cebada se amontonaban. El montón era el muelo, que parecerá un palabro rústico, pero es una palabra perfectamente académica. El muelo es un sustantivo que viene del verbo amuelar, recoger en un montón el trigo limpio; a no confundir con amolar que es otra cosa.

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Murria

Tener murria, estar amurriado. Su significado es el de tristeza, nostalgia, melancolía, abatimiento, hastío, tedio. Estar depre. Término utilizado en nuestro pueblo y comarca, muy extendido en el ámbito rural.

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Muzar

Los toros embisten, las vacas muzan o amuzan. Parece que este término solo se aplica al ganado vacuno. Como la mayoría de las palabras olvidadas o moribundas esta está perfectamente recogida en los diccionarios históricos como la acción de embestir los animales con cuernos, pero no ya en el de uso del idioma. Debe ser que ahora las vacas ya no muzan. Como llevan todas microchips.

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Obradiza

Obra comunal a la que acudían los vecinos para arreglar o mantener servicios del pueblo como los caminos o calles. Es una prestación personal que se recoge en toda España, con diferentes nombres, entre ellos el de huebra, que en algunos pueblos también es la labor que hace una yunta en un día (obrada). El origen no es tan bonito como lo pintan ya que viene de la obligación que tenían los vasallos de trabajar un determinado tiempo en las tierras del señor feudal.

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Obrar

Obrar era un verbo de uso muy común cuando hace unos años se quería parecer fino al referirse al acto, tan normal y humano, de cagar. Término multiusos que, como principal definición,  vale para actuar, trabajar, proceder y un largo etcétera. Y también para evacuar, deponer, defecar, hacer de vientre y hasta tirar los pantalones. De Daniel, el hortelano, dice José Jiménez Lozano en El desarrollo, uno de los cuentos que recoge en Los grandes relatos, que «era prieto, morugo, que iba mal de vientre y solo podía obrar cuando tomaba el Laxen Busto». El Laxen Busto nos devuelve a la época de la enciclopedia Álvarez y del Calcio 20, muy atrás,  y se publicitaba como «el laxante preferido de las señoras»,  (debe ser que los señores no eran prietos ni morugos y Jiménez Lozano no se había enterado)

 

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Palancana

¿Quién no se ha lavado en la palancana? Antes de que el agua corriente llegara a la casa del pueblo, la palangana o el barreñón de zinc eran de uso habitual para el aseo. La palancana y el palancanero no faltaban en ninguna casa, ya fuera un sencillo trípode metálico o un soporte más historiado, de madera, con espejo y toallero.

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Pares

Echar las pares, es expulsar la placenta las hembras después de haber parido. Hasta que la oveja o la vaca no habían echado las pares el parto no había finalizado. Con ellas no había problema porque lo raro es que tuvieran más de un cordero o un choto, pero con las cerdas, de partos múltiples, había que esperar a la expulsión de las pares, esa era la señal de que en este viaje no venían más lechones.

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Parro

Los patos caseros de toda la vida, muy abundantes siempre en Fuente Olmedo por las dos balsas que recogían el agua de las lluvias. Era raro el año que se secaban. Los diccionarios recogen la definición, pero no su etimología que parece una adaptación a partir del sonido que hace el bicho, una onomatopeya, (par, par, par, par). Por lo mismo a las gallinas se las llama pitas.

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Pez

Como el muelo pero antes. Era el montón que se hacía en la era con la mies ya trillada, tras recoger la parva con la caniza, a la espera de aventarla; de separar el grano de la paja, vamos. La forma alargada que iba cogiendo a medida que se hacía la trilla justifica el nombre.

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Pingoleta

Es una voltereta, una vuelta en el aire cabeza abajo que, por razones obvias, daban los chavales. Parece relacionada con pingar, cuya definición académica es ladear, inclinar o separar algo de su posición vertical. Es un verbo que en Fuente Olmedo no se usaba (o por lo menos yo no lo he oído). La utilización más corriente, la acción a la que siempre se asocia este verbo, es pingar el mayo, poner el mayo, un tanto contradictorio ya que la pingada del mayo era, precisamente, clavar en el suelo de la plaza, poner en vertical, un gran pino en la madrugada del 1 de mayo. El tronco presidiría durante todo el mes las celebraciones de los quintos, los mozos que eran sorteados ese año para cumplir el servicio militar. Es una de las costumbres más universales en el ámbito rural, un rito más en el ciclo de tradiciones relacionado con el renacer de la naturaleza y la despedida al invierno que da comienzo en febrero con Santa Brígida y Las Candelas.

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Postura

En Fuente Olmedo se entendía por postura, antes de que se inventase lo del postureo, cada una de las veces que se echaba el pienso al ganado. De uno que no se perdía ni un solo convite se decía: “ese no pierde postura”. Hacer una postura es, también, participar en una licitación abierta y pública, que se adjudicará al mejor postor, habitualmente la oferta más barata. El postor lo que hace es apostar.

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Pozal

Lugar, sede de la peña, (la de las fiestas). En los diccionarios es el caldero con el que se saca agua del pozo. De ahí vienen Pozal de Gallinas o Pozaldez, el pueblo de Luisito. No creo que ande muy lejos de este origen el Pozanco, la cuesta que hay en La Mangada. Habría que verlo. Todo sería averiguar si en la cuesta o sus alrededores hubo un pozo.

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Puchas

Barro, barroso. Estar embarrado. Las calles de Fuente Olmedo estaban llenas de puchas todo el invierno. Por comparación cualquier comida que siendo sólida estaba hecha puré, se decía que estaba hecha puchas.

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Ramera

Ramas resultantes de la poda de los pinos que se traían a casa para encender la gloria y se almacenaban en la tenada. En Tierra de Pinares, que es la nuestra, aunque pinares en Fuente Olmedo hay pocos, a la poda se le llamaba olivar. La definición viene de la labor que se realiza con los olivos, podando las ramas bajas para que crezca la copa. Con los pinos la idea era la misma: que se desarrollaran en altura para alargar el tronco y trabajarle para la extracción de la miera. La resina o miera fue la base de una pujante industria resinera en toda esta comarca.

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Rampojo

Rampojo o  ramplojo llamábamos al  esqueleto del racimo de uvas, el escobajo que queda después de haberte comido las uvas. Y de todas esas maneras se llama y hasta raspa o raspón. El diccionario de la Academia admite esta definición, dice que es voz utilizada en Castilla la Vieja y da sinónimos como raspajo.

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Recua

Reata, tiro de mulas o caballos con el que el arriero iba y venía ejerciendo su oficio de trajinante. Eran el sistema logístico de hace unos años, el sistema de transporte. Famosos son los arrieros maragatos.  En Puras, en 1749, cuando se hace un padrón de la población de la Comunidad, había “dos arrieros de cortas recuas”.   Despectivo, se decía de un grupo de chicos jaraneros: ¡vaya recua, en qué irán a dar¡

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Regazar

Y también arregazar. Recoger las mangas de la camisa, recogérselas. ¡Regázate esa camisa que vas a meter la manga en el plato! Los diccionarios definen a esto como la acción de recoger la falda hacia el regazo y de este sustantivo viene el verbo, regazar. Lógico. Jiménez Lozano en vez de regazo utiliza halda, que es mucho más bonito, dónde va a parar. Puede que de aquí venga regazal, la gran bolsa de malla que se ponía en los laterales de los carros para acarrear la mies. Al fin y al cabo, los regazales se regazaban, se recogían, cuando se iba de vacío. Y todo ello, según los libros, viene de recaptiare, que en latín es recoger. De donde viene casi todo el idioma español. Casi.

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Rejas vueltas

Es una expresión que designaba la comunidad de pastos en todos los lugares que formaban la Comunidad de Villa y Tierra. No había límite de términos. Este uso era fuente permanente de conflictos entre ganaderos y propietarios y entre los concejos locales. En julio de 1650 los beneficiarios de la cilla de  Aguasal y los de la de Ordoño pleitean por los diezmos que deben unos vecinos del primero por tierras enclavadas en el término del segundo. El Tribual Eclesiástico de Ávila les dice que no hay cuestión porque son rejas vueltas, bienes comunales. 

Esta definición de rejas vueltas como comunidad de pastos evolucionó para venir a significar devolver favor por favor. Cuando se hacía o recibía un presente en una ocasión especial, la disyuntiva era que había que corresponder en una situación similar. Los regal0s de boda, por ejemplo, son  rejas vueltas. Aquí viene muy bien el refrán «favor con favor se paga»

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Reliento

Que está húmedo o humedecido, referido a la ropa que se había tendido para secarse. Procede claramente de relente, humedad ambiental, humedad nocturna.

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Repuchar

Se dice de una persona que se repucha cuando no está conforme con lo que se le dice, que contesta a todo, que quiere tener la última palabra. Se repucha, se cabrea, se enfada. Hoy sería que se raya. Parece que ha habido dudas con la grafía de este palabro que ha aparecido en el lenguaje juvenil, (rayar o rallar), y la RAE explica que lo apropiado es rayar(se). Tomamos nota.

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Rescoldo

Resto de brasa o cenizas aún calientes que deja la lumbre cuando se va consumiendo.

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Retestero

Estar al retestero es estar en un lugar en el que da el sol de plano y además no corre el aire. Como estar en la solana a las tres de la tarde en agosto, que te cueces. El retestero suele, solía, formar parte de las admoniciones maternas: “¡No te pongas al retestero que luego te va a doler la cabeza!”.

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Retiñir, retiñe

Cuando te zumban los oídos, cuando un sonido es especialmente chirriante, cuando el tenedor raspa el plato y se produce un chirrido que te penetra hasta el alma, eso es que te retiñe. También cuando tienes tos seca y al toser te duele todo el cuerpo humano eso es, también, que te retiñe, que te retumba. Un sonido agudo y vibrante que produce el metal o el cristal, dice el diccionario.

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Ripia

Tabla, generalmente de pino, que en la construcción de una techumbre se colocaba transversal entre los cabrios y sobre las que se asientan las tejas en una cama de barro. En los sobraos de muchas casas del pueblo se ven todavía las ripias y en alguno las que se utilizaron algún año en la plaza de toros de Olmedo, que se instalaba cada San Miguel en la plaza de Santa María, plaza provisional, de tablas y carros.

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Rodilla

No, que no es la articulación de la pierna, que es otra cosa: la rodilla en Fuente Olmedo es el paño de cocina, el trapo omnipresente en la cocina y a menudo colgado de la barra de la bilbaína, puesto a secar. El Diccionario de la Lengua Española recoge esta definición como quinta acepción de la palabra: paño basto u ordinario, regularmente de lienzo, que sirve para limpiar, especialmente en la cocina. Pues vale. También en algunas provincias la llaman rodea.

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Ropa tendida

Hay ropa tendida, especie de aviso o contraseña que se cruzaban varias personas para advertir de la presencia de alguna otra que no querían que se enterara de lo que estaban hablando. Singularmente cuando los mayores hablaban de cosas de mayores y aparecía un niño.

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Rosnar

Normalmente es el rebuzno del burro pero se utilizaba también como rechinar los dientes. Se decía que alguien rosnaba un caramelo cuando los partía con los dientes.

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Salgüeros

También salbuerosterreno salitroso, estéril, muy poco o nada productivo por el exceso de salinidad del suelo. En Fuente Olmedo hay varias zonas de salgüeros. En la documentación se citan mucho los salgüeros de Donibla. Desde Donibla hasta El valle abundaban los salbueros, toda esa zona se encharcaba con facilidad.

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Sansirolé

Un sansirolé era una persona un poco tonta, un poco boba, un poco mema, cortita, bobalicona. Era un insultito. Despreciativo, desde luego, pero lejos de otros mas rotundos e hirientes. Un insulto venial. Es palabra crecida en ámbitos rurales y ahí se quedó porque ya hemos inventado insultitos nuevos, como pagafantas. Hurgando un poco te encuentras con que la forma última, sansirolé, (con muchas variaciones según regiones, como sansirote) arrancó en sancirole y esta salió de San Ciruelo, el santo imaginario patrono de los malos pagadores. La fiesta de San Ciruelo se celebra el 30 de febrero, con esto está dicho todo, por eso uno de los refranes mas conocidos asociados a este santo es “para San Ciruelo te pagaré lo que te debo”. O sea: date por jodido. Con San Ciruelo termina el mes de febrero, el más refranero del calendario, que empieza con las cigüeñas de San Blas.

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Santos

Los santos eran nuestra moneda de uso corriente para jugar al tango, al peón, antecedente claro de los cromos. Se pagaba o se cobraba en “santos”, que eran las estampillas de las cajas de cerillas. En Fuente Olmedo usábamos también para nuestros pequeños negocios los billetes, ya picados, del tren. Luego llegaron los cromos y los mercadillos,  los tacos sujetos con una goma y el soniquete de «sile», «nole», a la caza y captura de ese que se nos resistía para completar el álbum. Aquella maravillosa colección de Vida y Color, que salió en el 65… Ver los “santos”, además, era ver las estampas o las ilustraciones de un libro o revista. ¿Estás estudiando o sólo estás viendo los santos?.

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Sarro

Suciedad que ahora se utiliza únicamente en relación con la dentadura, pero cuando entonces era cualquier sedimento que se quedaba pegada a la vasija.

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Senara

Esta palabra, desaparecida totalmente del habla coloquial por referirse a prácticas agrícolas extintas, designaba la porción de tierra que el amo prestaba al jornalero cada año para que pudiera sembrar algo por su cuenta y así obtener una especie de sobresueldo. Para esta misma definición se utiliza también la palabra peujar, aunque yo creo que en Fuente Olmedo no llegó a asentarse. La senara era, por lo general, una pequeña porción de tierra, de ahí que en ocasiones se utilizara para designar la medida de pequeñas superficies.

En el año 1747 la Comunidad realiza un censo de las propiedades de sus concejos en el que recoge los frutos, habitantes,  cosechas, instalaciones, servicios, etc. Por él sabemos que en ese año Fuente Olmedo tiene 19 vecinos, de los cuales 5 son labradores, 12 jornaleros, 2 viudas labradoras y 2 viudas pobres. ¿Qué la suma no cuadra?, sí si tenemos en cuenta que las mujeres viudas no contabilizaban mas que medio vecino. La mayoría de esos jornaleros completaban su sueldo sembrando cada año una senara.

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Servus

Aunque era una marca concreta de crema para limpiar los zapatos, el servus es uno de esos productos que por su hegemonía se convierten en genéricos, dan nombre a todo su sector, como pasó con los danones al comienzo de introducirse los yogures, con el nescafé y los cafés solubles, con los kleenex y los pañuelos desechables o con la DKW y las furgonetas, cuando todas las furgonetas eran decauves.

El servus era la crema de los zapatos, y no había más que hablar. El domingo por la mañana se oía: Tráeme el servus que van a dar las terceras y tengo los zapatos sin limpiar. Y daba igual que fuera Servus o Búfalo.

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Sinapismo

Parche o cataplasma que te ponían en el pecho en cuanto tosías dos veces seguidas. Era una lámina de cartón impregnada de polvo de mostaza que, una vez humedecida en la palancana, se aplicaba. La cosa estaba en aguantar lo máximo posible porque aquel invento picaba como un demonio.

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Sobrao

Siempre hemos llamado el sobrao a la última planta de la casa del pueblo que servía de almacén para todo. Ocupa toda la planta de la casa y normalmente está en bruto, sin falso techo, con el maderamen al aire. Lo mismo sirve como panera para granos, uvas o melones, como trastero de muebles en desuso, para curar la matanza o tender la ropa en días de lluvia. Con muy parecido significado se registran diversas palabras en todo el ámbito rural español: desván, sotabanco, doble. En el ámbito urbano el sobrao sería el bajocubierta. (¡Ojo!, aunque lo ponga en los libros no digas nunca que subes al sobrado, sería como decir que vas a Bilbado)

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Somanta

Si hay palabras especializadas esta en la madre de todas ellas. Parece que se inventó para completar la frase «somanta de palos» y a nadie se le ocurre otra utilidad más que esta. No pega  una «somanta de besos», o una «somanta de abrazos» ni una «somanta de flores». No, tiene que ser de palos. Una somanta, al cabo, es una zurra, una paliza, una tunda y hasta una zarapinda. El diccionario de la RAE dice que somanta se compone de dos elementos «so» y «manta». So que sería debajo de y manta que sería, pues eso, la manta. Pues bueno, hasta ahí llegamos. Me recuerda a un amigo muy letrado que para definir la palabra fusil decía que estaba formada por «fu» de fuego y «sil» de silba la bala. Un fenómeno.

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Sombrío

Se dice de un lugar en el que entra poco o nada el sol, oscuro, que retiene mucho la humedad. En Fuente Olmedo, un término con muchas cuestas, linderos, vallados, había varias zonas sombrías. Sería lo contrario de solana, la solana, el lugar asoleado, resguardado. La solana no faltaba en ningún pueblo y era el mentidero, el lugar habitual de reunión y de cháchara. En los últimos tiempos el hastial de la panera de Antonio Ramos, pegando a la era, ha visto buenas tertulias. También hay personas sombrías, aunque les dé mucho el sol.

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Sopapo

Torta, tortazo, cachete, bofetada, bofetón, soplamocos, cate… Pero todo con la mano, golpe que se da con la mano. En cualquier lugar te dan un sopapo, por eso está presente en todas las regiones y tiene mil sinónimos. Y está bien claro: so papo, bajo el papo. No hay más que decir.

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Sorna

Guasa, retranca, sarcasmo, lo que los andaluces llaman “tener arte”,  o malaje pero con peor intención.  De uno que es muy guasón, muy vacilón, muy retrechero, se dice vaya sorna que tiene el amigo.

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Sornear

Estás que se te cae la moca todo el rato y absorbes y absorbes. O tienes un catarro que no termina de irse. Hasta que alguien, harto del ruidito, te dice: ¡deja de sornear ya!. Pues eso es sornear, la acción continua y compulsiva de inspirar para contrarrestar que se te va por la nariz el agüilla del catarro o que respiras mal. Es una palabra que debe ser muy local porque no aparece en ningún diccionario, ni histórico ni de uso, puede que ligada a sonar o sorber como acción de sonarse la nariz acatarrada. Como sornear, el Tesoro  de los Diccionarios Históricos de la Lengua Española, recoge la definición de matardormir en la jerga de los delincuentes, de la picaresca. Pero ese no es el nuestro

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Taina

Una taina es una coz, la patada de una caballería. Las mulas tiraban tainas. El diccionario recoge taina como patada que da una persona con el pie hacia atrás, lo que viene a ser una especie de patada voladora. También dice que es el daño producido por una coz.  En Fuente Olmedo llamábamos taina a la coz misma. De los animales, en este pueblo las personas no tiran tainas, que lo sepa la Real Academia. Ten cuidao con la Coronela que tira muchas tainas. La Coronela y la Golondrina, las últimas mulas que hubo en mi casa, formaron un par histórico. La Golondrina era ligera y fina como el coral. La Coronela, grande y bastota, tiraba por las dos.

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Tajo y Tajuela

Los útiles de la colada. El tajo es la tabla de lavar, de madera acanalada que se usaba para restregar la ropa. La tajuela era una especie de cajón en el que se arrodillaban las mujeres para no hacerlo en el suelo. También es una tajuela la pieza que sujeta y une, por el pie, las teleras  en la erren, el aprisco veraniego del rebaño. Los lavaderos más utilizados eran las balsas del pilón, pero también las del caño, en Valderromán. Años atrás, cuando el censo del pueblo era mayor, también se hacía la colada en las balsas de los palomares e incluso en el bodón de Donibla.

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Talego

Saquito de tela en el que se llevaba la merienda en la fiambrera, predecesora del taper.  Cuando las tierras en las que se trabajaba estaban lejos del pueblo o en la sementera, cuando los días son más cortos y había que aprovechar la luz, el labrador echaba la merienda, se llevaba la comida y hacía jornada seguida, sin volver al pueblo a mediodía. El talego es uno de los primeros ejemplos de la cultura del reciclaje, la mayoría habían tenido una vida anterior como camisa y terminaban su ciclo útil transportando la tortilla, las longanizas o los torreznos.

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Tango y Chanas

¿Quién no ha jugado al tango? Ese no ha tenido infancia ni mocedad. El universal juego de tirar un cilindro de madera con dos piezas de hierro desde una distancia convenida. En Fuente Olmedo tango y chanas, por ahí fuera: tanga, tarusa, petacos… Los santos o las monedas, si ya eras mayor, colocados encima del tango, eran el premio que se llevaba el que lo derribaba con las chanas. ¿Todos?, no: solo los que quedaban más cerca de la chana que del tango. El juego seguía hasta que se acababan los santos (o los realines de la propina).

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Tazar, tazado

Desgaste de una prenda por el uso, por el roce. Generalmente en coderas, bajos o dobladillos. Este jersey tiene las coderas tazadas. También se decía de una cuerda o maroma cuando, por el roce, iba perdiendo hilos y acababa toda tazada.

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Telena

La telena es la nata que se forma en la leche recién cocida, recién hervida. En realidad aún no es nata, solo una fina película sólida que se forma por encima de la leche. Es una palabra rara, muy rara, que no está recogida en ningún diccionario oficial de uso de la lengua. Pero en nuestro pueblo se usaba: «Bébete ya la leche que se está haciendo telena», por algo sería. Buscando, buscando, (al final todo está en los libros), hay un sinónimo de nata, de uso coloquial en Galicia, que nos da la clave del asunto: tona. Tona es nata y como sinónimo de tona se da … telena. Acabáramos. ¿De dónde viene esta tona?, de donde vienen todas, o casi todas, las palabras del castellano: del latín tunna que, a su vez, la había recibido del celta tunna, que es piel, costra. Se explica así su permanencia en el gallego.

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Tenada

En Fuente Olmedo la tenada es el colgadizo en cuyo techo se apilaba la ramera para la gloria, resultante de olivar los pinos. Académicamente los diccionarios dicen que tenada o tinada es el corral de ovejas en campo abierto, lo que aquí sería la erren.

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Testarrón

Cabezota, testarudo, cargante, cansino. Eres muy pesao.

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Tete

El tete es el ombligo en el lenguaje infantil.  También el chupete de los niños. De las primeras palabras que aprendían los angelitos.

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Tolvanera

Especie de remolino que se producía sobre todo en el verano en los días muy cálidos, especialmente molesto en las eras porque te desparramaba todo.

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Tomate

Tienes un tomate en los calcetines, tienes un agujero, (o un bujero). Enseguida venía tu madre con el huevo (de madera) y te hacía un recosido que ni se notaba. El huevo de madera, siempre presente en los costureros maternos, regularmente de mimbre hasta que llegó la lata de Cola Cao, era uno de los primeros misterios infantiles. ¿Para qué puede servir un huevo de madera, perfecto en tamaño y hechura? Hasta que un día venías con el primer tomate y descubrías el misterio.

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Varalta

Tener vara alta es tener influencias, tener mano, tener enchufe. Todo es lo mismo. Todos los cargos, desde los concejiles hasta los de la justicia, se distinguían por llevar una vara o báculo, símbolo de su dignidad y autoridad. El que tenía varalta era el que se arrimaba a la vara, a la protección del portador. En nuestros días se mantiene la costumbre de señalar los cargos de representación a través de una vara, báculo o bastón. Es el caso de la vara de los alcaldes,  la vara de las cofradías o el báculo de los obispos.

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Zarapinda

Si te dan una zarapinda vas a salir perjudicado porque te van a dar una paliza, una tunda, una  zurra, una azotaina. Es un misterio esta palabra. Está recogida en todos los palabreros de localismos. De por aquí cerca en los de Megeces, Campaspero o Fuenterrebollo y en todos significa lo mismo: una sarta de azotes, pero no hay ni rastro en la oficialidad de los diccionarios. La Inteligencia Artificial, que se mete en todo, dice que «la palabra «zarapinda» «no se encuentra en el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), ni en el Diccionario de americanismos, ni en el Diccionario del español actual. Podría ser un término regional, un error de escritura o una palabra inventada». Acabáramos. Para ese viaje sobraban las alforjas.

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Zarracina

En Fuente Olmedo cerracina, zarracina o sarracina; derivando de sarraceno, miembro de la tribu norteafricana que intervino en la invasión musulmana en España en el siglo VIII; estropicio, destrozo, matanza, escabechina. Lo peor. Se recoge prácticamente en toda la península con muchas variantes, pero significado similar. Puede ser cerrajina, cerrecina, cerracina. En Asturias y el norte de León es el ataque del lobo al ganado: ¡Menuda sarracina ficieron esta noche los llobus! En Aliste y Sayago la cerrecina se asocia al destrozo en los sembrados. En Badajoz la cerrajina es el destrozo causado por las tormentas o el pedrisco.

El cazador Miguel Delibes le hace reconocer a uno de sus personajes de “Castilla habla” haber hecho más de una sarracina: “¡Huy madre, las sarracinas que habré armado yo! Tenga por seguro que en los buenos tiempos sí que cazaba cien avutardas al año”.

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